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En memoria de Georgios Makropoulos (1953–2026): una biografía ajedrecística

En memoria de Georgios Makropoulos (1953–2026)

El mundo del ajedrez ha perdido a una figura cuya trayectoria estuvo vinculada durante décadas no solo al tablero, sino también a la gestión y al desarrollo del ajedrez internacional. El 15 de septiembre de 2026 se conoció la muerte de Georgios Makropoulos, Maestro Internacional griego, siete veces campeón de Grecia, reconocido organizador de competiciones de ajedrez y una de las figuras más influyentes de la administración de la FIDE durante las últimas décadas. Tenía 72 años.

Su muerte se produjo en un momento especialmente simbólico, pocos días antes del inicio de importantes acontecimientos del calendario internacional de ajedrez y de un nuevo Congreso de la FIDE en Samarcanda. Makropoulos tenía previsto participar en las elecciones para el cargo de vicepresidente de la FIDE, pero no llegó a vivir para presenciar la votación.

De fuerte ajedrecista a uno de los dirigentes del ajedrez mundial

Georgios Makropoulos nació en 1953 en Salónica. Su carrera ajedrecística comenzó mucho antes de que su nombre quedara estrechamente vinculado a la FIDE.

Siendo muy joven, Makropoulos participó en dos Campeonatos Mundiales Juveniles, en 1969 y 1971. Ya en la década de 1970 se consolidó como uno de los principales ajedrecistas de Grecia.

El mayor logro de aquella etapa fueron sus siete títulos de campeón de Grecia. Makropoulos ganó el campeonato nacional en 1971, 1973, 1975, 1977, 1978, 1980 y 1985. En 1979 recibió el título de Maestro Internacional y, en 1980, consiguió una norma de Gran Maestro en el torneo Banco di Roma. Su rating máximo alcanzó los 2485 puntos Elo.

Makropoulos también representó a Grecia en el escenario internacional. Participó en Olimpiadas de Ajedrez y en otras competiciones por equipos, consolidando su reputación como uno de los ajedrecistas griegos más fuertes de su generación.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el tablero dejó de ser el único centro de su actividad.

El hombre que ayudó a construir la infraestructura del ajedrez

En 1977, Makropoulos comenzó a trabajar como periodista en el periódico ateniense Eleftherotypia. Esta experiencia resultó importante para su posterior trayectoria profesional: la capacidad de trabajar con información, personas y organizaciones se convirtió en una parte fundamental de su perfil.

En 1982, Makropoulos asumió la presidencia de la Federación Griega de Ajedrez. Permaneció en el cargo durante muchos años y posteriormente fue nombrado presidente honorario de la entidad.

Bajo su liderazgo, Grecia se convirtió en sede de importantes competiciones internacionales de ajedrez. Entre ellas destacan las dos Olimpiadas de Ajedrez celebradas en Salónica, en 1984 y 1988.

Para el ajedrez griego, fue un periodo importante de desarrollo internacional. Makropoulos pasó gradualmente de ser un dirigente nacional a convertirse en una figura de dimensión mundial.

Cuatro décadas en la dirección de la FIDE

En 1986, Makropoulos ingresó en la dirección de la FIDE como vicepresidente. En 1990 se convirtió en secretario general de la organización, cargo que ocupó hasta 1996.

Después continuó trabajando en la dirección de la FIDE como vicepresidente ejecutivo, posición que mantuvo hasta 2018. Su papel en la administración de la organización fue especialmente destacado entre 2015 y 2018.

A lo largo de esos años, distintos presidentes pasaron por la FIDE, la estructura del ajedrez internacional evolucionó, surgieron nuevos formatos de competición y la actividad de la federación se expandió a diferentes regiones del mundo. Al mismo tiempo, Makropoulos permaneció durante décadas entre las personas directamente involucradas en el sistema en el que se tomaban decisiones importantes para el ajedrez mundial.

Por ello, su nombre llegó a ser conocido mucho más allá de las fronteras de Grecia.

Las elecciones presidenciales de 2018

En 2018, Makropoulos decidió presentar su candidatura a la presidencia de la FIDE.

Las elecciones se celebraron en Batumi. Su principal rival fue Arkady Dvorkovich, quien finalmente obtuvo la mayoría de los votos y asumió la presidencia de la organización.

Después de aquello, sin embargo, Makropoulos no abandonó el escenario internacional del ajedrez. Continuó participando en el trabajo de la FIDE y permaneció activo en la administración de la disciplina.

En 2022 volvió a ser elegido vicepresidente de la FIDE. De este modo, su relación con la dirección de la federación internacional continuó incluso después de aquella campaña presidencial.

En 2026, Makropoulos volvió a estar directamente involucrado en el proceso electoral. La FIDE confirmó su candidatura a uno de los cuatro cargos electivos de vicepresidente. La votación estaba prevista para celebrarse en Samarcanda durante la Asamblea General de la FIDE.

Ahora, aquella campaña electoral se ha convertido en parte del último capítulo de su vida.

Su último capítulo estuvo ligado a Samarcanda

Georgios Makropoulos murió el 15 de septiembre, en un momento en el que el mundo del ajedrez ya comenzaba a reunirse en Samarcanda para la 46.ª Olimpiada de Ajedrez y una serie de importantes acontecimientos de la FIDE.

Existe una simbología particular en este momento.

Makropoulos dedicó una parte importante de su vida a la organización de competiciones de ajedrez, al trabajo con federaciones y al desarrollo del sistema internacional de la disciplina. Y el último periodo de su actividad profesional volvió a estar relacionado con uno de los acontecimientos más importantes del calendario ajedrecístico.

La FIDE describió a Makropoulos como una de las figuras más influyentes de la administración internacional del ajedrez durante las últimas cuatro décadas y destacó su contribución de larga trayectoria al desarrollo y la gestión del ajedrez mundial.

Su legado va mucho más allá de títulos y cargos

Makropoulos puede pasar a la historia como siete veces campeón de Grecia, Maestro Internacional o antiguo dirigente de la FIDE. Sin embargo, cada una de estas definiciones representa solo una parte de su legado.

Perteneció a una generación de dirigentes para quienes desarrollar el ajedrez significaba mucho más que formar jugadores fuertes y organizar torneos. También implicaba trabajar con federaciones, organizar Olimpiadas, llevar a cabo negociaciones internacionales, desarrollar programas de ajedrez y crear las condiciones necesarias para celebrar competiciones del más alto nivel.

En este sentido, su trayectoria demuestra hasta qué punto el deporte y el trabajo organizativo están profundamente ligados dentro del mundo del ajedrez.

Makropoulos comenzó su camino frente al tablero, pero gradualmente se convirtió en una persona que trabajaba en la propia infraestructura que permitía al ajedrez crecer y desarrollarse.

El recuerdo de un hombre que permaneció décadas ligado al ajedrez

Georgios Makropoulos vivió varias épocas diferentes del ajedrez.

Comenzó como joven ajedrecista griego en las décadas de 1960 y 1970, cuando el ajedrez internacional era muy diferente al que conocemos hoy. Después se convirtió en campeón de Grecia, asumió la presidencia de la Federación Griega de Ajedrez, pasó a formar parte de la dirección de la FIDE y ocupó los cargos de secretario general y vicepresidente de la organización.

Durante décadas fue testigo de la transformación de generaciones enteras de ajedrecistas, así como de enormes cambios en la tecnología, los formatos de competición y el propio sistema internacional del ajedrez.

Aun así, su vínculo con el ajedrez nunca llegó a interrumpirse realmente.

La muerte de Georgios Makropoulos supone una pérdida para el ajedrez griego e internacional. Su trayectoria permanecerá como parte de la historia de la FIDE y del ajedrez europeo: desde sus primeros éxitos frente al tablero hasta décadas de trabajo en los niveles más altos de la administración ajedrecística.

Hoy, el mundo del ajedrez recuerda a un hombre que dedicó una parte significativa de su vida a este juego.

Quizá la mejor manera de preservar su memoria sea seguir jugando, organizando torneos, desarrollando el ajedrez y transmitiéndolo a las próximas generaciones.

El juego continúa. Pero las personas que dedicaron su vida a él permanecen para siempre como parte de su historia.