ChessMom regresa a Samarcanda: apoyo a las madres ajedrecistas
ChessMom regresa a Samarcanda: apoyo a las madres dentro y fuera del tablero
Un gran torneo de ajedrez siempre es una prueba de resistencia. Partidas largas, preparación, viajes, recuperación y concentración constante exigen una dedicación total por parte de los jugadores. Para las ajedrecistas que, al mismo tiempo, crían a niños pequeños, surge además un desafío importante: organizar la vida familiar durante las competiciones.
En la Olimpiada de Ajedrez de Samarcanda, este problema volvió a encontrar una solución práctica. El proyecto ChessMom, creado con el apoyo de la FIDE y de la Comisión de Ajedrez Femenino de la FIDE, regresó al escenario internacional en 2026 con una versión significativamente ampliada. La idea principal es sencilla: la maternidad no debería significar automáticamente una pausa en la carrera profesional de una ajedrecista.
De Budapest a Samarcanda
La historia de ChessMom comenzó con un proyecto piloto en la Olimpiada de Ajedrez de 2024, en Budapest. La iniciativa surgió como respuesta a un problema muy concreto: para una ajedrecista profesional con un hijo pequeño puede ser extremadamente difícil viajar a un gran torneo, especialmente cuando la competición se prolonga durante varias semanas.
La FIDE decidió abordar uno de los principales aspectos de este problema: el cuidado de los niños.
El programa ofrece apoyo financiero para los gastos de viaje de una persona acompañante que pueda cuidar del niño durante las partidas y los entrenamientos. De esta manera, la ajedrecista tiene la posibilidad de concentrarse en la competición sin tener que dejar a su hijo en casa.
La respuesta positiva a la primera edición sirvió como base para la continuidad del programa. En 2026, ChessMom regresó en un formato ampliado.
En Samarcanda, el programa creció
Uno de los cambios más importantes fue la ampliación del criterio de edad.
En el marco del proyecto piloto de 2024, el apoyo estaba disponible para madres con hijos de hasta un año. En Samarcanda, pudieron participar ajedrecistas con niños de hasta dos años. Esto amplía considerablemente el grupo de posibles participantes y tiene en cuenta que la necesidad de cuidados constantes de un niño pequeño no desaparece automáticamente después de su primer cumpleaños.
Inicialmente, la FIDE anunció apoyo para 10 ajedrecistas, pero la lista final de ChessMom 2026 contó con 12 participantes de diferentes países. Entre ellas hay grandes maestras, maestras internacionales y representantes de distintas federaciones nacionales de ajedrez.
El programa contó con:
* GM Marie Sebag — Francia;
* GM Elisabeth Pähtz — Alemania;
* WIM Elisabeth Hapala — Austria;
* WIM Bayarmaa Bayarjargal — Mongolia;
* WGM Beatriz Irene Franco Valencia — Colombia;
* WIM Zenia Corrales Jiménez — México;
* WFM Razan Alshaeby — Jordania;
* WFM Patricia Evarista Castillo Peña — República Dominicana;
* Robyn Julian Klaasen — Sudáfrica;
* WCM Karen Julissa Figueroa Figueroa — Barbados;
* WFM Luzia Fernandes Pires — Angola;
* WIM Onkemetse Linda Francis — Botsuana.
La diversidad geográfica de las participantes resulta especialmente significativa: ChessMom reúne a ajedrecistas de diferentes continentes y de distintos sistemas nacionales de ajedrez.
¿Qué recibe una participante?
El objetivo del programa va más allá de una simple ayuda económica. ChessMom crea las condiciones para que una madre pueda viajar a la Olimpiada con su hijo pequeño y con una persona capaz de asumir parte de las responsabilidades relacionadas con su cuidado.
La FIDE cubre los gastos del vuelo de la persona acompañante dentro del límite establecido. Las participantes del programa también pueden incluir al niño y a la persona acompañante en la delegación oficial, con los derechos correspondientes.
También se contempló la cuestión del alojamiento. Para las delegaciones que cuentan con una participante de ChessMom, el número de habitaciones asignadas no aumenta: la habitación individual de la ajedrecista se convierte en una habitación doble, de modo que la madre, el niño y la persona acompañante puedan alojarse juntos.
En la práctica, esto significa que el programa intenta resolver no una cuestión abstracta de igualdad, sino problemas cotidianos concretos que pueden convertirse en obstáculos para participar en el principal torneo por equipos del año.
Por qué ChessMom es especialmente importante en la Olimpiada
La Olimpiada de Ajedrez no es un torneo cualquiera de fin de semana. En Samarcanda, la competición se prolonga durante varias semanas y los jugadores tienen que combinar las partidas con la preparación, la recuperación y las responsabilidades dentro del equipo.
Para una madre con un niño pequeño, un viaje de este tipo requiere todavía más organización.
La ajedrecista debe estar preparada para su partida mientras el niño continúa necesitando atención. Es necesario organizar el sueño, la alimentación, los paseos, las cuestiones médicas y otras necesidades cotidianas. Sin apoyo adicional, todas estas responsabilidades pueden convertirse en un obstáculo importante para la participación.
Precisamente por eso, ChessMom es más que un programa financiero. En la práctica, crea una estructura adicional de apoyo alrededor de la ajedrecista, permitiéndole seguir siendo al mismo tiempo deportista y madre.
«La maternidad no significa el final de una carrera»
Una de las principales ideas del proyecto consiste en replantear la manera en que el deporte profesional aborda la maternidad.
En la FIDE se destaca que las mujeres no deberían verse obligadas a elegir entre la familia y una carrera en el ajedrez. Los responsables de ChessMom consideran el programa una forma de reducir las barreras que pueden aparecer después del nacimiento de un hijo.
Para las propias participantes, esto tiene una importancia tanto práctica como personal.
La WIM Zenia Corrales Jiménez señaló que combinar la maternidad con el ajedrez profesional es difícil, pero que el apoyo de programas como ChessMom permite continuar compitiendo al más alto nivel. La WIM Bayarmaa Bayarjargal también explicó que ChessMom la ayudó a gestionar mejor el tiempo entre la maternidad y la preparación para las partidas.
La GM Marie Sebag relacionó la oportunidad actual con su propia experiencia. Recordó que, hace diez años, no pudo participar en la Olimpiada de Bakú porque su primer hijo tenía apenas tres meses.
Estas historias muestran por qué este tipo de iniciativas tiene una importancia práctica.
El ajedrez cambia junto con sus jugadoras
El regreso de ChessMom se produce en un contexto de desarrollo más amplio del ajedrez femenino.
La Olimpiada de Samarcanda estableció un récord en el número de equipos femeninos: 189 equipos participan en la competición. La Comisión de Ajedrez Femenino de la FIDE utiliza la Olimpiada no solo como escenario deportivo, sino también como una oportunidad para abordar un conjunto más amplio de cuestiones relacionadas con la participación de las mujeres en el ajedrez.
En Samarcanda también se celebró una sesión de la Comisión de Ajedrez Femenino titulada «Beyond the Board: Women, Innovation and the Business of Chess». El foco estuvo puesto en las oportunidades para las mujeres no solo como ajedrecistas, sino también como empresarias, creadoras de contenido, streamers, inversoras y profesionales en otras áreas de la industria del ajedrez.
En este contexto, ChessMom puede entenderse como parte de un debate más amplio: una carrera profesional en el ajedrez no tiene por qué seguir necesariamente un único camino.
Fuera del tablero: madre, ajedrecista y persona
Una de las particularidades de ChessMom es que el proyecto no intenta separar a la deportista de su vida familiar.
Al contrario, su objetivo es crear las condiciones para que ambas partes de la vida puedan coexistir.
En la Olimpiada, la ajedrecista se sienta frente al tablero representando a su país. Pero fuera de la sala de juego continúa desempeñando otro papel importante: el de madre de un niño pequeño. ChessMom ayuda a garantizar que no tenga que elegir solamente uno de esos roles.
Por eso, el significado simbólico del proyecto puede ser tan importante como su componente financiero.
Cuando una joven ajedrecista ve a madres compitiendo en los mayores torneos internacionales y, al mismo tiempo, criando a sus hijos, descubre otro escenario posible para su propia carrera.
Samarcanda: el próximo capítulo de la historia de ChessMom
En 2024, ChessMom era un experimento. En 2026, el proyecto regresó como un programa continuo, con criterios de participación ampliados y un mayor número de participantes.
Esta es una diferencia importante.
El proyecto está pasando gradualmente de la idea a una práctica consolidada: se identifica un problema, se prueba una solución, se recopilan comentarios y, posteriormente, el programa se amplía. Ese ha sido el camino recorrido por ChessMom desde su debut en Budapest.
Samarcanda se convirtió en el siguiente capítulo de esta historia.
Y quizá los cambios más importantes se produzcan incluso fuera del tablero. Frente a las piezas, las participantes de ChessMom luchan por puntos y por el resultado de sus selecciones. Pero fuera del tablero muestran algo igualmente importante: una carrera profesional en el ajedrez y la maternidad pueden coexistir cuando el sistema deportivo crea las condiciones necesarias para ello.
ChessMom regresó no solo para acompañar un torneo más. El proyecto muestra cómo el ajedrez puede convertirse gradualmente en un entorno en el que la vida familiar no se perciba como un obstáculo para el desarrollo profesional. Y Samarcanda fue otro lugar donde esta idea encontró una aplicación práctica.