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El ajedrez en las escuelas: resultados de una encuesta de la FIDE en 100 países

Ajedrez en las escuelas de todo el mundo: qué reveló una encuesta en 100 países

En una clase de ajedrez, los niños se enfrentan a una tarea fácil de entender, pero difícil de dominar: tomar una decisión y aceptar sus consecuencias. Una jugada precipitada puede costar una pieza. Detectar una amenaza a tiempo puede salvar la posición. Situaciones como estas ayudan a explicar por qué el juego despierta el interés de los educadores. Pero ¿cómo convertir clases aisladas en programas educativos duraderos? ¿Y cómo evaluar sus beneficios?

El ajedrez en la escuela: niños aprendiendo a jugar bajo la guía de un instructor

El 15 de octubre de 2026, la FIDE publicó un análisis general de una encuesta mundial sobre programas de ajedrez escolar. Su pregunta principal va más allá del debate habitual sobre los beneficios del juego: ¿qué hace falta para que el ajedrez se convierta en una parte significativa de la vida escolar?

Casi 30 millones de niños: una estimación del alcance

La encuesta reunió respuestas de 239 participantes de 100 países, que representaban a escuelas, federaciones de ajedrez y organizaciones dedicadas al desarrollo del ajedrez escolar. Las respuestas se recopilaron entre octubre de 2025 y junio de 2026.

Según las estimaciones presentadas, las actividades de ajedrez llegan a casi 30 millones de niños, aproximadamente la mitad de ellos en la India. En la enseñanza participan más de 145.000 docentes escolares y unos 22.500 instructores externos de ajedrez.

Estas cifras son estimaciones, no el resultado de un censo completo. La participación fue voluntaria y el número de niños fue calculado principalmente por los propios encuestados. Por tanto, los resultados describen los programas representados en la encuesta, no todas las escuelas del mundo.

Las herramientas digitales son más habituales que los planes de estudio estructurados

El informe completo revela una diferencia significativa: el 64,7% de los programas encuestados utiliza software, el 42,9% dispone de un plan de estudios por escrito y el 53,6% establece requisitos de cualificación para quienes imparten las clases.

Para las escuelas, esta diferencia tiene implicaciones prácticas. El acceso a una plataforma educativa ayuda a organizar ejercicios. Sin embargo, por sí solo no responde a las preguntas pedagógicas: ¿qué deben aprender los niños, en qué orden y cómo comprobar su comprensión?

Por ejemplo, un ejercicio permite comprobar si un niño puede encontrar un jaque mate en una jugada. En cambio, afirmar que el ajedrez desarrolla el pensamiento autónomo exige definir de antemano qué cambios se van a observar. Sin un objetivo claro, incluso una clase atractiva resulta difícil de evaluar.

De la iniciativa de un profesor a un sistema organizado

Los autores identifican cuatro etapas de desarrollo: las primeras actividades impulsadas por entusiastas; la formación del profesorado y la provisión de materiales; la expansión mediante programas estables y una organización coordinada; y, por último, la incorporación del ajedrez a las políticas educativas.

Este modelo ayuda a las escuelas a plantearse una pregunta concreta: ¿qué impide dar el siguiente paso? Una escuela puede necesitar tableros y alguien que imparta las primeras clases. Otra requiere un plan de estudios coherente para distintas edades. Una tercera debe garantizar que las actividades continúen incluso después de que se marche la persona que las puso en marcha.

La continuidad es especialmente importante para los niños. Si la enseñanza vuelve a empezar desde cero cada año, resulta difícil construir un recorrido de aprendizaje que permita pasar de conocer las reglas a jugar con un plan.

¿Qué sabemos sobre su eficacia?

La mejora del rendimiento escolar fue mencionada como beneficio por el 88,4% de los encuestados. Sin embargo, esto refleja la valoración de los participantes, no una relación demostrada de causa y efecto. Al mismo tiempo, el 48,2% de los programas carece de un sistema de evaluación de resultados.

Una encuesta en 100 países no significa que la eficacia del ajedrez se haya demostrado en 100 países. Muestra cómo se organizan los programas y qué expectativas tienen sus responsables.

Para investigar el impacto en el aprendizaje, no basta con observar buenas notas entre los niños que asisten a un club de ajedrez. También hay que tener en cuenta sus conocimientos y habilidades iniciales, su motivación y otras actividades. Además, los resultados deben compararse en condiciones similares.

La evaluación sigue siendo útil incluso sin un experimento a gran escala. Las escuelas pueden registrar la asistencia, el progreso en el aprendizaje y el interés de los niños. Lo esencial es distinguir los indicadores: los buenos resultados en ejercicios de ajedrez no demuestran, por sí solos, una mejora en matemáticas.

¿Qué limita el desarrollo?

Los principales obstáculos señalados por los encuestados fueron la falta de financiación (79%), de planes de estudio (67%) y de docentes capacitados (66,5%).

Estas dificultades están relacionadas. Los profesores necesitan tiempo y materiales para prepararse. Las escuelas, por su parte, deben comprender qué resultados pretenden alcanzar con los recursos destinados a estas actividades. Por eso, el desarrollo del ajedrez escolar exige la colaboración de educadores, coordinadores de programas e investigadores.

El enfoque de enseñanza también importa. Los niños que apenas empiezan a conocer las piezas necesitan explicaciones claras y margen para equivocarse. Los ejercicios demasiado difíciles pueden reducir su interés antes de que experimenten la satisfacción de encontrar una solución por sí mismos.

¿Cuál debe ser la próxima jugada?

Uno de los puntos fuertes del ajedrez escolar es su capacidad para animar a los niños a pensar: proponer una jugada, comentar un error y volver a intentarlo. Mantener esa curiosidad y construir a partir de ella un aprendizaje coherente es una tarea valiosa para la escuela.

La encuesta internacional muestra dónde hace falta más apoyo. Los siguientes pasos son objetivos claros, docentes bien preparados y una evaluación honesta de los resultados. Con estas bases, la conversación sobre los beneficios del ajedrez puede ser más precisa y las clases, más provechosas para los niños.